Puede ser que las redes cleptocráticas que dominan a Honduras no estén cosechando el botín fabuloso que ha salido a relucir en otros países afectados, en especial en aquellos países con fondos petroleros como Nigeria, donde hasta mil millones de dólares al mes podrían haber desaparecido de los ingresos petroleras durante varios años en el periodo presidencial de Goodluck Jonathan1. Nadie, de hecho, ha tratado de estimar el botín total en Honduras. En todo caso, una empresa como tal estaría condenada. No solo se toman la molestia de esconder y disfrazar el dinero que resulta de las actividades descritas en este informe por razones obvias, sino que dicho dinero proviene de una combinación de fuentes que a menudo se consideran independientes: ingresos excesivos que benefician a empresas privadas gracias al favoritismo individual o a un régimen regulador excesivamente preferencial, sobornos al viejo estilo, fraude y mordidas, además del producto del crimen verdadero.

Hay cierta deliberación sobre si el dinero es de hecho el objetivo de las redes de gobierno como las que existen en Honduras, o si lo que buscan en su lugar es el poder. Los dos cosas están interrelacionadas, y el balance entre ambas puede diferir en diferentes países. El escándalo del IHSS ofrece una evidencia directa de que parte de las ganancias captadas por el elemento del sector público de las redes hondureñas es de hecho invertida en contiendas electorales. Asimismo, se dice que los miembros de la red del sector privado y las organizaciones del tráfico de drogas contribuyen a su vez a las campañas2.

Y sin embargo, con algunas excepciones selectas, la élite de negocios de origen levantino no ha hecho un esfuerzo importante por colonizar la arena política. De manera similar, donde los líderes de las organizaciones de tráfico de drogas han colocado a un sobrino o a un hermano en una oficina local, el objetivo ha sido para garantizar un ambiente amigable para sus empresas, no para manifestar un apetito por el poder. Si acaso, las descripciones de las relaciones sociales en estas ciudades indican que dichos cárteles tratan a las personas envestidas con un cargo como subordinados. Incluso en el sector público, los organismos y el Congreso tienen tan (lamentablemente) poca autonomía como para hacer inverosímil la idea de que el poder es lo que atrae a la gente a dichos cargos. Más bien, son tentadores por el dinero al que dan acceso.

El fenómeno es evidente en todo el mundo: el dinero, antes que coraje, altruismo, logros intelectuales o servir a la sociedad, parece ocupar el lugar privilegiado como la vara métrica con que se mide el estatus social.

A pesar de que se ha incrementado la atención dedicada a la corrupción de alto nivel en el plano internacional, las organizaciones que estudian y evalúan los riesgos de lavar dinero obtenido de modo ilícito siguen enfocándose en la financiación del terrorismo y el tráfico de drogas, no en la corrupción. Sin embargo, sus reseñas sobre Honduras proveen algunos indicios como a dónde van los activos. Propiedades inmobiliarias y automóviles encabezan la lista tanto para el Departamento de Estado de Estados Unidos como para el Grupo Acción Financiera del Caribe3. Además, “los activos blanqueados”, según el Informe del Departamento de Estado sobre Países y Jurisdicciones de Especial Preocupación, “en general pasan directamente por el sistema bancario formal”, al igual que a través de “empresas dedicadas al envío de remesas, casas de cambio y del sector de la construcción”4. La organización no gubernamental de Estados Unidos Global Financial Integrity, que calcula los egresos financieros ilícitos, estima que estos últimos suman aproximadamente 20 % del PIB para Honduras5. La metodología del grupo es conservadora, sus cálculos, por ejemplo, no toman en cuenta el dinero en efectivo, de esta manera, la cantidad real puede ser mayor.

Dada la probabilidad analizada anteriormente de que todo el sector bancario hondureño está inundado de dinero proveniente del narcotráfico, las fuentes relativamente menos viciadas como ingresos excesivos, contratos inflados e incluso sobornos reales deben sorprender menos. Informes sobre lavado de dinero de manera unánime señalan que empresas fuera del sector financiero como corredores de bienes raíces y firmas de abogados, esquivan del todo la supervisión contra el lavado de dinero. “Puede deducirse que consideran que el problema no les concierne y que las actividades del lavado de dinero se llevan a cabo en otros sectores”, concluyó el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica en un informe de 20166. Como los papeles de Panamá y la información reciente sobre el mercado inmobiliario en Londres y Nueva York lo han puesto de manifiesto, abogados y compañías inmobiliarias podrían ser tan importantes como los bancos al proveer servicios de lavado de dinero a los delincuentes y a los corruptos7.

Cabe suponer a partir de lo anterior y de la observación en el terreno que muchos de los activos de la corrupción en red de Honduras se gastan en artículos conspicuos de consumo en el país: carros ostentosos, casas y granjas de lujo, séquitos, buena comida, diversión y viajes8. De hecho, nuestro equipo encontró poca evidencia directa de propiedades o cuentas de banco fuera de Honduras.

Pero dada la proximidad y el prestigio regional de Estados Unidos, los mercados inmobiliarios en expansión de Texas y Florida mal regulados, es probable que una cantidad importante de dinero de la corrupción hondureña termine en Estados Unidos. Esta hipótesis puede comprobarse en un futuro próximo, si tomamos en cuenta el lugar de dos investigadores de una nueva iniciativa de cleptocracia de la oficina local del FBI en Florida y el escrutinio añadido contra el lavado de dinero que se implementará en el mercado inmobiliario de Florida con carácter experimental9. Será otro ángulo importante para un estudio a fondo.

Notes

1 El Financial Times realizó una excelente cobertura de este escándalo. El gobernador del banco central que fue despedido por revelar el déficit escribió un artículo de opinión en dicho periódico poco después de un año: Lamido Sanusi, “Unanswered questions on Nigeria’s missing oil revenue billions”, Financial Times, 13 de mayo de 2015. En la Conferencia Internacional Contra la Corrupción de 2015, el Presidente de Transparencia Internacional José Ugaz hizo hincapié en la magnitud objetiva de corrupción creciente, preguntándose en voz alta si ya nadie se preocupaba de robar menos de mil millones de dólares.

2 Múltiples entrevistas; y Dudley, “Honduran Elites and Organized Crime”; y las propias declaraciones de Hernández con respecto al dinero canalizado a las arcas de su campaña a través de compañías que se beneficiaron del escándalo del IHSS. Además, el testimonio en el juicio de  2017 de Estados Unidos contra Fabio Porfirio Lobo ofrece bastante sustento para esta suposición; véase http://bit.ly/2nnr0K3.

3 Grupo Acción Financiera del Caribe, “Mutual Evaluation Report”; véase también Oficina de Asuntos Internacionales contra el Narcotráfico y Aplicación de la Ley, “2014 International Narcotics Control Strategy Report”, Departamento de Estado de Estados Unidos, 2014, https://www.state.gov/j/inl/rls/nrcrpt/2014/supplemental/227875.htm.

4 Ibíd.

5 Véase Dev Kar y Brian LeBlanc, “Illicit Financial Flows from Developing Countries: 2002-2011”, Global Financial Integrity, 11 de diciembre de 2013, http://www.gfintegrity.org/report/2013-global-report-illicit-financial-flows-from-developing-countries-2002-2011/.

6 “Mutual Evaluation Report of the Republic of Honduras,” Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica, octubre de 2016, http://www.fatf-gafi.org/media/fatf/documents/reports/mer-fsrb/GAFILAT-MER-Honduras-2016-English.pdf.

7 Véase, por ejemplo, Matteo de Simone et al., “Corruption on your Doorstep: How Corrupt Capital is Used to Buy Property in the UK”, Transparencia Internacional Reino Unido, febrero de 2015, http://www.transparency.org.uk/publications/corruption-on-your-doorstep/; o las series del New York Times sobre las torres Time-Warner, “Towers of Secrecy: Piercing the Shell Companies”, New York Times, febrero de 2015, https://www.nytimes.com/news-event/shell-company-towers-of-secrecy-real-estate; o la denuncia del Consorcio Internacional de Periodistas Investigadores sobre “The Panama Papers: Politicians, Criminals and the Rogue Industry That Hides Their Cash”, ICIJ, https://panamapapers.icij.org/.

8 En un caso, una granja de cocodrilos: Ollie Gillman “More Than 11,000 Crocodiles and Lions Starving to Death on Honduran Farm After US Freezes Assets of Elite Family and Workers Refuse to Feed Animals Until They’re Paid”, Daily Mail, 3 de noviembre de 2015, http://www.dailymail.co.uk/news/article-3302177/More-11-000-crocodiles-starving-death-farm-Honduras-freezes-assets-elite-family.html.

9 Intercambio de correos electrónicos con un exinvestigador e investigador activo del FBI de la Kleptocracy Asset Recovery Initiative, 15 y 17 de marzo de 2017; y Nina Lincoff, “BREAKING: Regulators Expand Real Estate Money Laundering Dragnet in South Florida”, South Florida Business Journal, 27 de julio de 2016, http://www.bizjournals.com/southflorida/news/2016/07/27/breaking-regulators-expand-real-estate-money.html.